“Todas las personas deberían hacerse, al menos una vez en su vida, la prueba del VIH”

La eliminación de la infección por VHC entre personas con VIH se podrá alcanzar cuando todos los pacientes reciban tratamiento anti-VHC con los nuevos antivirales

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Andalucía al Día, congreso nacional sida

Todas las personas deberían hacerse, al menos una vez en su vida, la prueba del VIH. Un cribado universal, sin preguntar por las prácticas o situaciones de riesgo, “contribuiría a disminuir el número de personas no diagnosticadas de VIH al complementar -y nunca sustituir- las estrategias dirigidas a colectivos de mayor prevalencia de VIH”, ha indicado Julia del Amo, del Instituto de Salud Carlos III, durante el XVIII Congreso Nacional sobre el Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) que se celebra en Sevilla del 22 al 24 de marzo organizado por la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (SEISIDA).
Se calcula que un 25% de las personas con VIH no sabe que lo tiene.

Una de las estrategias para desvelar esta ‘bolsa’ de personas es el ‘cribado universal’. Para ver si es una estrategia coste-efectiva, ha explicado la Dra. Del Amo, se decidió realizarun estudio del coste económico de las ganancias en salud del diagnóstico universal de la infección por VIH en el marco del grupo de trabajo que lideró el Plan del SIDA en el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad y que dio lugar a la “Guía de Recomendaciones para el diagnóstico Precoz del VIH en el ámbito sanitario”. Así, en colaboración con expertos de dentro y de fuera de España, se configuró un equipo multidisciplinar que muestra que realizar la prueba de VIH a la población general que acude a AP una vez en la vida es una estrategia coste-efectiva.

Para esta epidemióloga, “nuestros resultados apoyan las estrategias del Plan Nacional del Sida (PNS) que aconsejan ‘realizar la prueba de VIH una vez en la vida a la población general que acude al médico de primaria’ y corroboran algo que ya sabíamos: la realización de la prueba de VIH se debe hacer con mayor frecuencia a hombres que tienen sexo con hombres y usuarios de drogas”. El único matiz pendiente, ha comentado, sería si la prueba debería o no ampliarse a “todas la personas que acuden a su médico de familia, independientemente de que se le vaya a realizar una extracción o no” y más importante, “si esta recomendación debe matizarse en función de las características epidemiológicas de la zona, ciudad, CCAA… que es obvio que sí, ya que los estudios de sensibilidad muestran como a mayor incidencia de infección por VIH, más coste/efectiva es la intervención”.

El cuanto al virus de la hepatitis C (VHC), donde la población no diagnosticada es mucho mayor que la del VIH, plantea algunas dificultades parecidas, sin embargo, “el estigma asociado a la infección por VHC es menor que el del VIH y eso facilita la comunicación médico-paciente”, ha indicado Del Amo.

La importancia de descubrir a estas personas es incuestionable. En el caso del VIH para que inicien el tratamiento cuanto antes y reducir así la posibilidad de transmisión del virus. Y en el del VHC, porque ya hay tratamientos que curan la enfermedad. Los datos publicados más recientes sobre la magnitud del problema de la coinfección en España son de 2015 e indican que la infección activa por VHC en personas con infección por VIH atendidas en hospitales españoles era del 22,1%, señala Juan Berenguer, del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, aunque matiza que “estos datos, aunque recientes, no reflejan la magnitud del problema a día de hoy”, y apunta a los resultados de un estudio similar cuyos resultados están en fase de análisis.

Se sabe que la infección por el VIH influye negativamente en la progresión de la historia natural de la hepatitis C crónica, aunque los datos sobre la influencia del VHC sobre el VIH no son tan consistentes. “Algunos estudios -ha afirmado Berenguer- no han encontrado pruebas de que el VHC influya negativamente en la historia natural del VIH. Sin embargo, otros han visto que el VHC se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades definitorias del sida y peor respuesta inmunológica al tratamiento antirretroviral”. Además, ha añadido, se ha visto que la erradicación del VHC en los pacientes coinfectados se asocia, “no sólo con una reducción de las complicaciones hepáticas relacionadas con el hígado, sino también con una disminución de la progresión del VIH de la mortalidad no relacionada con la enfermedad hepática”.

Afortunadamente en España hay tratamientos para la hepatitis C. “Desde enero de 2017 el uso de los antivirales de acción directa (AAD) es accesible a todas las personas coinfectadas, independientemente de la fibrosis hepática, en algunas CCAA, y se espera que se extienda al resto del país a lo largo de los próximos meses. El acceso a los AAD es el factor determinante en el descenso de la infección activa por VHC entre la población con VIH en nuestro país”. El Dr. Berenguer considera que la eliminación de la infección activa por VHC o su disminución a niveles insignificantes entre los individuos infectados con VIH se podrá alcanzar una vez que todos los pacientes coinfectados reciban tratamiento anti-VHC basado en AAD.

Prevención

Una de las estrategias biomédicas que se están valorando para prevenir la infección del VIH es la Profilaxis Pre Exposición. Según Diego García, Presidente de ADHARA-Sevilla, se trata tomar dos medicamentos antirretrovirales en una única pastilla –Truvada- una vez al día de forma continua durante el periodo que la persona considere que se encuentra más expuesta al VIH. “Su eficacia puede llegar a alcanzar el 96% si se toma de forma regular y con buena adherencia, y la OMS la ha incluido dentro de sus recomendaciones para el control de la infección por VIH considerándola una medida que se debe implementar junto a otras como son diagnóstico precoz, el acceso temprano a la terapia y el uso de preservativos”, ha comentado García.

Aprobada en 2016 en la Unión Europea, en España todavía no está incluida en el SNS, aunque el Comité de Bioética de España, órgano consultivo del Ministerio de Sanidad, acaba de avalar su financiación pública. Otro aspecto por resolver es cuáles van a ser los canales más apropiados de prescripción, dispensación y seguimiento. En este sentido, Diego García ha señalado que es recomendable que para que sea efectivo un programa de PrEP debe ser “accesible, sencillo y sin demasiadas trabas. Además, un correcto seguimiento clínico y de la adherencia de la persona hace necesario que se creen unidades especializadas y comprensivas las que faciliten todo el proceso”. En este escenario, García considera que el papel de los centros comunitarios va a ser “crucial” para la implementación efectiva de esta estrategia preventiva. “Nuestro conocimiento de las poblaciones prioritarias, cercanía, disponibilidad, profesionalidad y trabajo conjunto con convenios de colaboración ya existentes con hospitales, centros de ITS y centros de salud nos posicionan como un valor que las autoridades sanitarias y responsables políticos deben tener en cuenta para garantizar el éxito en términos de salud pública y de coste-efectividad de la PrEP en España”, ha indicado.

Durante el XVIII Congreso Nacional sobre el Sida e ITS se ha abordado también la aparición del fenómeno “chemsex”. Jorge Garrido, de Apoyo Positivo, lo considera un fenómeno “puntual”, que se da en unas condiciones, organizado explícitamente para tener relaciones sexuales durante un tiempo muy prolongado y que “creemos que no tiene un gran impacto en las infecciones generales. Lo que sí consideramos que tienen un efecto directo es el hecho del consumo de estas sustancias como un modo general de ocio en estas comunidades más vulnerables a la infección por la prevalencia”.

Según Garrido, “de las nuevas infecciones que estamos detectando existe un número grande en las que la práctica que ha llevado a la infección se produce junto al consumo de estas drogas emergentes, especialmente Mefedrona, Metanfetamina y GHB/GBL. El perfil de los usuarios es de hombres que tienen sexo con hombres (HSH), muchos de ellos ya VIH+ con carga viral indetectable y con control de su infección, aunque con exposición probable a otras ITS, especialmente hepatitis, por el uso de drogas inyectadas. Es un fenómeno que se da especialmente en grandes ciudades, donde hay un núcleo grande de HSH o colectivo LGTBI visible, y también se combina con grandes eventos o festivales del propio colectivo, donde se puede dar un mayor consumo”.

Para atajarlo, Garrido ha señalado que a pesar de que lo más alarmante en un primer momento puede parecer el consumo de drogas, “detectamos que las mayores necesidades llegan en el plano emocional y sexual. Un usuario de chemsex suele ver afectadas diferentes áreas con transcendencia en su vida: relaciones personales, trabajo, familia…”. Por ello, desde Apoyo Positivo “consideramos que hace falta un cambio de paradigma en la intervención en la salud sexual y con él, de las campañas. Tenemos que seguir la perspectiva de “reducción de daños / riesgos” pero sobre todo enfocarlo de un modo constructivo y nada estigmatizante”. En este sentido han desarrollado un programa específico para chemsex y casos similares, se llama “Sexo, drogas y tú”.