Tres magníficas exposiciones: Corto Maltés, Tanning y Museo del Prado

Corto Maltés en la Casa de Sefarad (Córdoba), Dorothea Tanning en el Museo Reina Sofía y el Bicentenario del Museo del Prado (ambas en Madrid) resultan imperdibles.

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Patio de la Casa de Sefarad, Córdoba.

España es, cuando quiere, un país bien parecido y coqueto. En Madrid, el Prado celebra con la galantería correspondiente su entrada en el año del bicentenario. Doscientos metros más al sur, el Reina Sofía acoge una oportuna exposición sobre Dorothea Tanning, artista -en un sentido casi renacentista del palabra- estadounidense. Y a 395 kilómetros, ya en nuestra Córdoba, la Casa de Sefarad acoge a Corto Maltés. Son tres exposiciones, en tres sitios distintos, que merece la pena visitar.

Corto Maltés en la Casa de Sefarad, Córdoba

La Casa de Sefarad, en la Judería de Córdoba, es el lugar donde habita el olvido y, por ende, es un recuerdo nítido del ADN andaluz. Estas semanas acoge a un personaje clave del cómic europeo: Corto Maltés. Aventurero, elegante, sutil e irónico, el personaje más famoso de Hugo Pratt pasó su infancia en Córdoba. Sebastián de la Obra, comisario de la exposición, nos cuenta que la muestra es un diálogo entre Corto y su creador, observando que Pratt vuelca en el marino todo lo que a él le da vergüenza mostrar.

Hugo Pratt lo hace con una trepidante inteligencia narrativa. La fantasía tiene entre sus ventajas su ilimitado número de posibilidades, por lo que Corto Maltés cuenta entre sus amistades con Rasputín, pasea por Trieste con un alicaído James Joyce, viaja a Argentina y coincide con Jack London… Hugo Pratt hizo de corto lo que hubiera elegido ser él mismo si la forma de los cuerpos, o el tiempo en que se vive fuera algo a elegir.

Bicentenario del Prado y Dorothea Tanning en el Reina Sofía, en Madrid

Volviendo a Madrid, el Prado celebra su bicentenario con una exposición detallista que nos muestra el recorrido histórico del Museo y su influencia. Encontrar a Picasso junto a Goya a través de la Maja desnuda es como cambiar de perfume. También se encuentra por allí Manet; Fortuny y Ribera comparan ancianos (como ya se hiciera en la exposición de Fortuny) y Madrazo luce radiante su retrato de la Condesa de Vilches. Si visitar el Prado es visitar el reflejo de España, ahora más.

Birthday, de Dorothea Tanning.

A su vez, en el Reina Sofía aterriza el subrealismo de Dorothea Tanning.La expresión de la artista estadounidense es emocionante. Redescubrir Cumpleaños deja una sensación extraña. La figura autorretratada de la artista es enigmática, pero el objeto del cuadro, a mi modo de ver, son todas las puertas que no podrán nunca cerrarse o -¿quien sabe?- abrirse.