Trileros de las finanzas

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Andalucía al Día, Manos Limpias
Miguel Bernard, secretario general de Manos Limpias. Foto Europa Press

Con unos 18 años empecé a consumir de forma compulsiva música española de la llamada escena “indie”. Un grupo que siempre me encantó fue Tulsa, no sé si por la voz desgarrada, por las letras depresivas, los ritmos countries, o quizá porque me pudo que tuvieran una canción llamada “Oviedo”, mi ciudad. El caso es que hoy siempre me gusta recordar algo que Miren Iza dice en la canción “Barro”, “miraré con desdén a quienes hablen de pureza.” O lo que es lo mismo, o parecido, suele haber una relación inversamente proporcional entre algo de lo que se presume y una atribución en el carácter.

Esta semana ha llegado una noticia muy esperada por muchos, la detención por parte de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional y puesta a disposición de la Justicia del secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernard, y el presidente del Ausbanc, Luis Pineda, por formar presuntamente organización criminal.

Andalucía al Día, Luis Pineda
Luis Pineda, presidente de Ausbanc. Foto Youtube

En los últimos años hemos visto cómo la prensa pasó de denominar a Manos Limpias como “el pseudosindicato de extrema derecha” a convertirlos en un baluarte de la defensa de la Justicia y de la pureza en los Poderes Públicos. Lejos de eso, Manos Limpias se querelló contra todo el que pudo, hubiera indicios de delito o no, sin tener ninguna represalia, ni mediática ni judicial, por una utilización abusiva y temeraria de la Justicia, salvo la condena a costas por parte de un juzgado madrileño este mismo año.

Algo raro tenía que haber detrás de tanta acusación, y es que los que quieren aparentar ser los más limpios, resulta que dejan un apestoso hedor allá por donde pisan. Como señala el famoso dicho anglosajón even the Queen farts. Hoy se empieza a tirar de una cuerda por la que de momento sabemos que se utilizaban las querellas y su posible retirada como métodos de extorsión, y con todo el respeto que se merece cualquier ideología, no me esperaba menos de la mano derecha, y nada limpia, de Blas Piñar.

Y como dicen los compañeros del famoso despacho de abogados Almeida, en breves descubriremos cómo funciona el principio acusatorio en el derecho procesal, por el que un Juez no puede juzgar ni condenar a nadie por más de lo que ha sido acusado, y nos daremos cuenta de por qué ha sido un error dejar el caso Nóos en manos de la acusación popular de Manos Limpias. Ahora toda España estará pendiente de la decisión que toma la abogada y jefa del servicio jurídico de Manos Limpias, que ya ha declarado que dejará el caso si así lo quiere Manos Limpias, pseudosindicato de extrema derecha o puros baluartes de la Justicia.

En toda esta marejada de noticias, breves, en su mayoría poco precisas, y todas acabadas en un acorde sustraído, es decir, que parece que continuarán para cerrar la progresión armónica, me pregunto hasta dónde alcanzará este caso. No obstante, me pregunto hasta dónde llegarán todos los casos que se están desvelando este mes.

Los Papeles de Panamá han hecho dimitir a un ministro del gobierno en funciones, y han puesto contra las cuerdas a personalidades de todos los ámbitos de nuestro país entre los que se encuentran desde Bertín Osborne hasta Almodovar. Al mismo tiempo, Mario Conde vuelve a las andadas, pero más que eso, resulta que comenzó a traer el dinero el mismo año en el que le fue concedida la libertad condicional, cuando aún sigue pagando la responsabilidad civil por los casos Argentia Trust y Banesto.

En muchos casos ya no estamos frente a primodelincuentes, sino a reincidentes que traen a la prensa nacional una sensación generalizada de déjà vu. Nos tendremos que plantear en algún momento, por qué en este país es tan fácil defraudar al fisco a cualquier nivel, y por qué incluso tras condenas, y hasta pasando por prisión, lejos de una auténtica reinserción, sólo se agudiza el sentido arácnido-delincuente de estos trileros de las finanzas.