Un 0,01%

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Andalucía al Día, violencia_de_genero_

Pese a infinidad de críticas tanto a la jurisprudencia como a la legalidad misma cuando estas se refieren a la relación abusiva de hombres hacia mujeres, basadas en una presencia exacerbada de ese animal mágico del que se habla en las cavernas de la red: la feminazi, en realidad no es cierto eso de que nos hayamos cargado la presunción de inocencia de los hombres, ni tenemos una ordenamiento jurídico que deje desprotegidos a los hombres por una sobreprotección de las mujeres. Todo lo contrario, aunque hemos sido pioneros en la lucha contra la Violencia de Género, y la Ley de Medidas Integrales contra la Violencia de Género ha sido calificada como una de las más completas del mundo por diversas organizaciones internacionales, incluida ONU-Mujeres, aún tenemos mucho por avanzar. Nuestra normativa no es perfecta y tiene que ser revisada.

Lo primero que quiero hacer es explicar una de las cuestiones que más conflictos causa, precisamente por falta de información. ¿Por qué siempre que un hombre, es denunciado por su pareja o expareja por actos de violencia de género y esos hechos son demostrados se le condena por violencia de género y no por lesiones o el delito de referencia que corresponda? Es simple. Hoy la judicatura esté integrada en un 50% por mujeres, aunque los órganos de gobierno de los jueces no reflejan esta realidad, pero no siempre fue así. Dejar al arbitrio del juez determinar si en el marco de una pareja la violencia que se producía era machista o no, abría la posibilidad de que muchos no lo hicieran basados en su escala de valores. Seamos sinceros, el derecho no es precisamente una profesión demasiado liberal, aunque tradicionalmente se le llame así.

Es más, fijaos si hay cosas que arreglar, que cuando se interpone una denuncia por violencia de género, la mujer (denunciante y supuesta agredida) es sometida a un psicotécnico para saber si dice la verdad, con el calvario que supone la prueba, el interrogatorio y revivir los hechos UNA VEZ MÁS, pero ¡caracoles! El supuesto agresor no tiene que pasar por el psicotécnico. Supuestamente es para saber si ella dice la verdad, pero si fuera para contrastar deposiciones, también el denunciado debería ser sometido a la prueba, así que a lo que nos induce esta asimetría tan invisibilizada es que el objetivo de la prueba no es saber si ella miente, es saber si está loca. Durante el proceso de denuncia las estadísticas también nos dicen algo: la protección dada en los casos de órdenes de alejamiento no es suficiente.No hay suficientes guardias para tantos casos, y muchas mujeres son asesinadas por sus exparejas aunque estén supuestamente protegidas.

Finalmente, si hay algo que debe reformarse es la condición de víctima de violencia de género. La Ley establece que el agresor debe ser la pareja o expareja, aún sin convivencia, de la víctima. De esta manera se excluye que se visibilice como un delito de violencia de género el que se produce de un cliente a una prostituta, a pesar de que el género sea evidentemente el motivador de esa violencia, interseccionalidades a parte.

En definitiva, esta Ley ha logrado visibilizar un problema normalizado en la sociedad, ha hecho que aumenten las denuncias y que desciendan los asesinatos, pero aún tenemos mucho que hacer, no sólo desde el plano legal, también de recursos dedicados y concienciación desde las instituciones públicas y la propia sociedad civil. Y recordad, no hay discusión con machirulo que sobreviva a este dato: sólo un 0,01% de las denuncias son falsas, y eso no justifica ningún retroceso en nuestra normativa de lucha contra la violencia de género.