Un amor, de Palomas, la novela que tuve que dejar de leer

Palomas, entiendo, tiene una vertiente humorística en Un amor. Las situaciones que plantea buscan una comicidad, pero yo no la encuentro.

120
Alejandro Palomas- Un amor
Alejandro Palomas, autor de "Un amor". Foto Rocío Parrilla

Un amor, de Alejandro Palomas, ha sido la primera novela que he dejado de leer a la mitad en mucho tiempo. La razón es sencilla: No la estaba disfrutando.

Un amor

La compré y aquí está, a mi lado, mientras escribo. He llegado hasta la página 186, tiene 459. El gran problema que me he encontrado es el de Amalia, una de las protagonistas de la novela. Hay quien ya la adora, no lo niego. Palomas tiene una literatura muy sensible, tampoco lo niego. Hay pasajes verdaderamente hermosos, dejo aquí una muestra:

“Y esa sensación le era tan familiar, el hombre que ella visualizaba al otro lado de la línea se parecía tanto a la Amalia distinta, apartada y desvalida que había aprendido a ser desde pequeña, que no soportaba ser la causa de un dolor así, no podía con ese dolor y ese tono de culpa. (…) “después de tantos años, vuestro padre ha entendido lo que pierde si me pierde”.

Prefiero poner antes lo bueno. Palomas tiene una sensibilidad especial para tratar la inabarcable sensación que es el abandono. Lo hace a través de cierta agilidad rítmica y de la sinceridad literaria de llamar a las cosas por su más estricto nombre. Esto ha sido lo que me ha llevado hasta la página 186.

Lo malo:

Lo malo, también es Amalia. En Un amor, Palomas propone muchas situaciones cómicas en torno a ella. Lo que sucede es que no consigo verle la gracia. Amalia confunde palabras porque es moderna y, a la vez, pasa de los setenta. Bien, todo bien, no pasa nada. No tiene porqué ser un fallo. No obstante, la quinta vez que Amalia confunde “empoderada” con “empotrada” me empezó a entrar hastío.

Será la edad, la época del año, el hecho de que en Madrid sigue haciendo frío, será lo que sea, pero este humor no es para mí. Cada cual elige la literatura que quiere hacer, seguramente Palomas lo ha hecho con su innegable mejor intención. Por lo mismo, y con permiso, también es cierto que cada cual elige la literatura que quiere leer. Habrá gente que, muy lícitamente, gaste 20’50 € en esta historia y la disfrute. Yo, por ahora, no lo he hecho.

¿Cómo se hace humor?

Palomas, entiendo, tiene una vertiente humorística en Un amor. Las situaciones que plantea buscan una comicidad, pero yo no la encuentro. Creo que el humor muchas veces consiste en romper la lógica. En ver que va a pasar algo y que un gesto absurdo haga que suceda lo contrario. Por eso la primera vez que Amalia dijo “esta señora está muy empotrada”, sonreí. La segunda (un par de páginas más tarde pregunta cómo es el “empotramiento”), no sonreí tanto.

Por eso es tan profundamente difícil ser gracioso en una novela. Los personajes tienen que parecerte graciosos durante días, a veces semanas. Y los personajes tienen que perdurar en una línea de gracia que no cambie demasiado. Romper la lógica por primera vez es relativamente sencillo (hay quien ni la primera, ni la décima). Y una vez rompes la lógica, reconstruirla de una forma verosímil y que se vuelva a romper es tan complicado que, en mi caso, me ha hecho abandonar una novela. Este fallo supera lo bueno de la sensibilidad narrativa del autor.

Quizás dentro de un tiempo retome Un amor y encuentre en Amalia otras cosas. O me fije menos en Amalia y más en otros personajes. Esta vez no ha podido ser. Será mejor despedirse con un “hasta pronto”, pues.