Una derecha moderna

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Foto Europa Press

Lo confieso: tenía pensado otro tema para mi artículo, pero a la vista de la “actividad” que está empeñado en desarrollar el actual “líder” del PP, el Sr. Casado, he decidido cambiar el contenido. Y ello, por una razón muy sencilla: ser de derechas no supone ser un retrógrado, ni adoptar comportamientos que eran “normales” hace 70 años en nuestro país, eso sencillamente es ser desleal a la ciudadanía, a la vez que traicionar y truncar las esperanzas de los que votan al PP.

Pudiera ser que el Sr. Casado no acabase de entender que ser de derechas no es negar el progreso, ni reconocer y defender los derechos de los ciudadanos, adaptando por supuesto las obligaciones inherentes al discurrir de los tiempos y no al contexto ideológico-políticio-sociológico de hace 70 años. Estoy completamente seguro que la mayoría de sus correligionarios, no coinciden con las asonadas del Sr. Casado aunque, por aquello de “salir en la foto”, se callen y apoyen en público obedientemente sus barrabasadas.

Antes de continuar, dejar muy claro que no coincido en absoluto con los planteamientos de los conservadores ni con las “algaradas”, vengan de donde vengan. Pero hay algunas cosas que la derecha de este país debiera tener en cuenta, antes de planificar su estrategia, si no quiere verse sobrepasada por otras opciones algo más inteligentes. ¡Vamos a ello!

Ya va siendo hora de que rompan abiertamente con el pasado, hay auténtica necesidad de soltar lastre, olvidarse de las prebendas y los privilegios centenarios y dejar la cantinela de que sólo lo privado es bueno. Los planteamientos de Adam Smith y Malthus están tan desfasados que ya ni siquiera los economistas más conservadores tienen en cuenta sus teorías. Defender lo publico hoy no está reñido con la economía de mercado sino, por el contrario, afianza la propiedad privada y la intervención de la empresa privada en la gestión de lo público. Lógicamente con la tajada de beneficios para la iniciativa privada a costa de los presupuestos públicos. Una aclaración: no es que le autor coincida, ni lejanamente, con la concepción ni con la práctica de una economía de mercado, pero es la corriente imperante en nuestro entorno político, geográfico y sociológico.

La derecha tiene que cambiar la mentalidad: ya no son “dueños de la finca” porque, aunque no les guste, en una democracia, los dueños del “cortijo” son los ciudadanos. Al menos formalmente, otra cuestión es la realidad. No se puede ir por el mundo recortando libertades, riñendo a los votantes por echar la papeleta de otras opciones, poner en crisis el mundo laboral… lo dicho unas líneas antes: pensar que siguen siendo los dueños del terruño, o al menos debería disimular que lo piensan.

Hoy, aunque no le guste a los conservadores hispanos, hay que hacer méritos para conseguir las cosas y no vivir de las rentas, de los apellidos y de la historia. Y ello porque la sociedad necesita personas que de verdad aporten soluciones a los problemas, sin prejuicios y sin mirar intereses corporativos. No se puede mantener un partido convertido en un cementerio de elefantes con pies temblones que han vendido sus colmillos para sacar brillo a sus blasones.

Todo ello, claro si no se quiere bajar un escalón en el panorama. No es de recibo, en estos tiempos que corren, que la derecha, los políticos de la derecha, vivan de los impuestos que se recaudan a los trabajadores sin aportar nada productivo.

Y no olvidar dos cosas fundamentales: honestidad y honradez.