Una mañana en la final de un debate

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Final del I Torneo BP de la URJC.

La trayectoria del debate como disciplina casi olímpica en España no ha dejado de ascender, su auge en los últimos años ha dado a un candidato a presidente del Gobierno, que no es otro que Albert Rivera, de quién nadie puede decir que hable mal. En el mundo anglosajón ésta es ya una disciplina tradicional en la educación, tanto es así que gran parte del Congreso de los Estados Unidos, en su etapa colegial, estuvo en el Club de Debate de su instituto o universidad.

El pasado 28 de noviembre pudimos asistir a la final del Torneo de Debate en formato British Parliament que ha organizado en el campus de Móstoles el Club de Debate de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid), final que acabó llevándose a tierras andaluzas el Aula de Debate de la Universidad de Córdoba.

¿En qué consiste?

Este formato de debate, conocido como “BP” o “parlamentario”, simula las intervenciones que se producen en el Parlamento Británico. De ahí que haya situados cuatro equipos por debate, divididos a su vez en dos “cámaras” (alta y baja). Se da una moción, que los oradores y oradoras -que son dos por equipo- desconocen, quince minutos antes del comienzo del debate. Sin dispositivos electrónicos, valiéndose de su raciocinio y su capacidad de improvisación, los debatientes deben desarrollar una intervención de siete minutos.

Primero interviene el Gobierno (equipo uno, primero orador) en cámara alta, luego la oposición (equipo dos, segundo orador), para volver luego al Gobierno (equipo uno, tercer orador) y termina la oposición (equipo dos, cuarto orador); dicha fórmula se repite en la segunda parte del debate, dónde intervienen los equipos extensionistas de Gobierno y oposición en Cámara baja.

¿El quid de la cuestión? La moción puede ser muy interpretable, por lo que el Gobierno primer interviniente marca el devenir del debate; la oposición debe situarse en contra y los extensionistas deben no sólo asistir a su aliado en la cámara alta, sino que, además, deben aportar cosas nuevas. A todo esto, los y las oradores se ven continuamente interpelados y, como en el Parlamento Británico, el público hace su aportación dando golpes (pequeños) en las mesas o diciendo “shame” (vergüenza).

Este formato tiene su alterego en el “formato académico”, donde dos equipos de tres o cuatro oradores cada uno reparten sus intervenciones en introducción, refutación uno, refutación dos y conclusión. En este formato, el peso de las pruebas -y por lo tanto, la preparación del torneo- que argumentan los razonamientos de los oradores es absolutamente vital; a diferencia del formato BP, donde la preparación, sencillamente, no existe.

La gran final

Antes de la final se esperaba un gran nivel por el desarrollo que los cuatro equipos habían ejercido durante el resto del Torneo, en palabras de Iván Olmos, presidente del Club de Debate Compostela (que se quedó en semifinales), el equipo cordobés y Universidad de Comillas partían como favoritos.

La moción fue absolutamente cruda: “Esta cámara otorgaría la independencia a Cataluña”. El papelón del Gobierno en esta situación era dantesco, recordemos que cuentan con quince minutos para preparar lo que van a decir en una postura que puede no ser la que ellos verdaderamente piensan, pero salió bien parado. La rápida actuación del equipo cordobés le llevó a una vuelta de tuerca a través de Gonzalo Herreros, que supo llevar el debate a su terreno con una intervención que le valió el premio a segundo mejor orador del torneo, esto puso en serias dificultades al Gobierno para que, finalmente, rematara Aula de Debate de Córdoba con una eficaz intervención de Álvaro Ortega. Las continuas alusiones a las recientes elecciones donde los grupos independentistas sumaron menos votos que los constitucionalistas fueron clave.

El Gobierno extensionista en Cámara Baja jugó con el condicional de la moción: “El Gobierno otorgaría la independencia si así lo decidiese el referéndum, lean bien la moción señores de la oposición”, objetó Alfredo Betancourt, de la Complutense. A lo que el equipo de la Universidad de Comillas respondió con sendas intervenciones de una forma dinámica, sutil e inteligente.

Tras los educadísimos saludos entre los cuatro equipos, señas de un ambiente más que amigable, el jurado salió de la sala para deliberar y otorgar, finalmente, el primer premio al equipo cordobés.

Andalucía, comunidad debatiente: Córdoba, su capital

A pesar del tópico, Andalucía es una de las Comunidades líderes en cuestión de debate. Los logros de oradores como Javier López Padilla y Andrea Luque, ligados al malagueño Club de Debate Cánovas , o los también cordobeses Carlos Valverde y Natalia Gascón -del club cordobés CDU- son conocidos a nivel mundial, habiendo participado con éxito en el mundial de debate 2015 celebrado en Colombia.

En concreto la ciudad de Córdoba ha situado en la primera línea del Debate a tres clubes: Dilema, Aula de Debate y CDU, si estuviéramos hablando de fútbol, Córdoba sería al circuito del debate lo que Londres es al fútbol: Una ciudad con muchísimos clubes en primera división, pero con una densidad de debatientes aún mayor. La bien adquirida fama ha hecho que la ciudad andaluza sea la próxima sede del Campeonato Mundial de Debate en Español (CMUDE). A este respecto Carlos Valverde afirma: “Córdoba tiene la mayor concentración de talento retórico por metro cuadrado en España, probablemente, sea de las mayores del mundo. No sabemos si es el espíritu que nos dejaron Séneca, Góngora u otro; pero sí tenemos claro que hay tantos jóvenes con motivación por aprender que hemos llegado a tener en nuestra ciudad hasta cuatro clubes de debate distintos, todos ellos a gran nivel.”

A su vez, el copioso número de torneos de debate y simulaciones hacen que la salud de la oratoria andaluza esté mejor que nunca. La tradición del Torneo III Culturas, hecho para novatos en el mundo del debate, que organiza Dilema; la Simulación del Parlamento Andaluz (SIPA)-que preside el anteriormente citado Carlos Valverde-; la Simulación del Congreso Español (SICE)-que llegará en septiembre de 2016 a su octava edición; el Modelo de Naciones Unidas de SEIMUN y la posibilidad de que vuelva el bien hallado Modelo de Unión Europa (MEU) de Granada sitúa a Andalucía en la Comunidad más diversa y candente de España.

¿Una muestra? La intervención de Gonzalo Herreros en la final, muestra de un dominio absoluto de todas las técnicas que debe conocer un buen orador.