Una tregua de poesía

El próximo 24 de marzo próxima cita con la poesía en sala La Tregua (Calle Evangelista 57, Sevilla)

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Andalucía al Día, Comparte poesía

Podríamos ser todo lo cursis que quisiéramos y decir que el mundo está lleno de poesía. Sería una de esas frases vacuas y manidas que la automatización impone al lenguaje. Pero lo cierto es que no es así. Un día en la vida de cualquiera de nosotros comienza dando un respingo por culpa del despertador, continúa con un atasco, los cláxones componiendo una sinfonía demoniaca, el estrés en el trabajo, donde todo parece ir dos pasos por delante de ti, continúa, probablemente, comiendo algo rápido, precipitado, y poco saludable, y prosigue con los quehaceres personales: cuidado de niños, de padres ancianos, limpieza del váter, la música del vecino demasiado alta, las compras en el supermercado… No, en este contexto no existe demasiada poesía, seamos sinceros. O tal vez sí existe, pero necesitamos de esos catalizadores llamados poetas, almas con una sensibilidad especial que les permite captar una realidad más profunda, aprehenderla, procesarla, regurgitarla, y servírnosla en bandejas de plata adornadas con lirios. De este modo García Lorca creó ese monumento de urbanidad asfixiante y decadente, el imprescindible Poeta en Nueva York, donde dejó crecer sus cabellos y acabó ¡Asesinado por el cielo! Ese es el milagro de la poesía: hallar belleza donde el resto de mortales solo ve despojos, como quien rebusca en un cajón lleno de calcetines y encuentra, en palabras de Kavafis, nácar y coral, ámbar y ébano.

Por esto es tan necesario los pequeños refugios que la cotidianidad nos permite. Por esto es tan importante la labor que Alejandra Martínez lleva organizando desde junio de 2014: recitales de poesía con poetas en directo leyendo sus creaciones y otras ajenas, enlazadas por la temática, el estilo o la sensibilidad creadora. En palabras de Alejandra, autora de los poemarios Vertiginosamente, Poemas encogidos o, más recientemente, bajo la supervisión del editor Jaime Romero, Como rompe a hervir un huevo, este ciclo de poesía pretende dinamizar este arte dentro de Sevilla y descentralizar la cultura, conocer a poetas vivos que reciten en directo, y que estos nos traigan a poetas muertos o poetas contemporáneos que desconocíamos. Algunos de los poetas que han pasado por esta experiencia son Lola Crespo, Fernando Po, Juan Antonio Bermúdez, Juan Cuevas, Cande Payán o Esperanza García Guerrero. Ayer asistimos en el local La Tregua (Evangelista 57) a la 17 edición. Los poetas invitados fueron Edith Checa, Daniel Fernández, Rosacruz Trigo y un servidor.

El currículum de Edith Checa es impresionante, periodista, escritora de novelas como No me pidas silencio (finalista en el Premio Felipe Trigo), del poemario Un mar que pierde esperanza, y ganadora de innumerables premios y distinciones. Actualmente sufre una afonía severa, por lo que la ayudó en el recital su amigo Pedro Bautista Avellán, rapsoda de voz profunda que recitaba versos con pasión para regocijo del público asistente.

Rosacruz Trigo ha recibido el II Premio de Poesía 2012 de la asociación Isabel Ovín de Carmona y el I Premio de Poesía Nacional Maxi Banegas 2013 de Pinoso y ha publicado Libelalium. Su poesía es actual y femenina, personal, moderna y, sobre todo, hermosa.

Daniel Fernández es autor del poemario Un corazón en doble fila. Este profesor de Literatura tiene una sensibilidad muy especial para la poesía, en la que podemos hallar lo personal, pero también lo social, que no lo panfletario, ya que en sus poemas no falta nunca la conciencia de arte y un humor fino e inteligentísimo que nos revela nuevas capas de la realidad.

Cuando terminan los poetas de recitar sus poemas escogidos, el público tiene la oportunidad de recitar de manera espontánea sus creaciones o de compartir con el resto poemas que les han llegado por un motivo u otro. Fue emocionante ver cómo los ciudadanos de a pie se convertían en guerreros de la belleza aportando poemas de una gran calidad. Sin duda estábamos todos ávidos de hallar en nuestra ciudad un pequeño refugio para olvidarnos de lo que aguarda afuera incansablemente; sin duda estábamos ávidos de una tregua de poesía. La próxima cita es el 24 de marzo. No se la pierdan.