Unas elecciones casuales

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Andalucía al Día, nuevas elecciones
Foto Europa Press

El 26 de junio repetimos elecciones. En el segundo artículo que escribí para Andalucía al Día mantuve que esta convocatoria era un fracaso, dado que la política, entre otras cosas, es el arte de llegar a acuerdos. Y esto es así, incluso aunque yo crea que la ciudadanía no ha votado que las izquierdas se entiendan entre sí, o que lo hagan las derechas, o que se alcancen pactos de transversalidad y cambio, esas cosas ya entran en lo que nuestros representantes deciden hacer o no hacer con el mandato que sale de las urnas.

Al final, Mariano Rajoy no aceptó su posibilidad de hacer gobierno por si acaso no ganaba, ignorando al Jefe del Estado, y se negó a que gobernara cualquier partido que no hubiera ganado las elecciones. Pedro Sánchez no alcanzó a armar una mayoría suficiente que le permitiera gobernar con cierta estabilidad parlamentaria, los 161 no eran suficientes, pero los 199 fueron inviables. Albert Rivera se queda sin participar en un gobierno de cambio, ya que ni el PP se iba a abstener, ni tampoco lo iba a hacer Podemos. Pablo Iglesias Turrión puso su ego por encima de los intereses de España, hablando al mismo tiempo de la vía de los 161 y del gobierno a la portuguesa, vendiendo que eran identidades, cuando lo que posibilitó el gobierno en Portugal fue que las tres fuerzas de izquierdas sumaban la mitad más uno de la cámara.

¿El resultado? Una serie de bloqueos mutuos que arrastran a España a que repitamos las elecciones generales, porque resulta que como no han sabido arreglarse entre ellos, nosotros/as pagamos la factura, aunque sea económicamente menor que la anterior, y se instaura la idea de que los números no dieron para nada, cuando los números son los recursos a su disposición, y esos recursos son la traducción institucional de la soberanía nacional, o lo que es lo mismo, que nos hemos equivocado, que así no se puede, que hemos votado mal.

Y como el problema fueron los números, es decir, los votos, repetimos elecciones, y ningún partido de los que han sido auténticamente responsables de este desaguisado se plantea cambiar sus candidaturas principales. Volverán a competir Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias Turrión, y tras un corto transcurso de tiempo desde la celebración de los anteriores comicios, elegiremos entre listas de nombres bastante similares, con unas condiciones socio-políticas muy parecidas, por lo que se prevé que la composición del Congreso sea muy coincidente con su formación predecesora.

Entonces, ¿tanto cambiará todo cuando aparentemente las cosas cambiarán bien poco? Es posible que sí, pero es importante saber cómo y por qué.

Lo más previsible es que el electorado se comporte de forma parecida al 20-D, no obstante, no todos los partidos repetirán estrategia electoral. El cambio más significativo será el de Podemos, que se coaliga ahora con Izquierda Unida, pese a las reticencias de algún sector de la fuerza antes perteneciente al Grupo Mixto. La asunción de los votos de IU por parte de esta nueva plataforma electoral, y quién sabe si orgánica en un futuro, junto a los que obtengan las confluencias, aumentarán la traducción de votos en representación que hacen los mecanismos de nuestro sistema electoral.

En conclusión, habrá un gran beneficiado de todo esto, Podemos, y aun bajo la posibilidad de estar confundido, no me parece que sean ajenos a esta posibilidad, todo lo contrario, creo que han trabajado por que ésta se cumpla. Es el llamado “sorpasso” o adelanto electoral al PSOE. Lo que me lleva a pensar que de todos los responsables de la repetición de elecciones, y de la ausencia de un gobierno con iniciativa política, no todos comparten la misma cuota de responsabilidad, ya que mientras unos intentaron claramente formar gobierno, otros parecen tener intereses en que esto no se diera, y puede ser casualidad, pero cada uno debe reflexionar sobre ello.

Mi opinión personal la puedo condensar en una cita que escuché una vez en televisión, aunque con el tiempo he olvidado la fuente, y es que ¿sabéis una cosa sobre las casualidades? Hay que prepararlas muy bien.