De unir puntos a construir puentes

924
Andalucía al Día, Investidura Albert Rivera
Foto twitter oficial Ciudadanos

Que Albert Rivera se formó en la Liga de Debate Universitario no es ninguna novedad, ni tampoco que suele ser un orador ordenado y claro, sin embargo, sí que ha habido hoy un cambio, más allá del que pregona el eslogan tan repetido por el partido naranja.

Pongámonos en situación. Debate de investidura en las segundas elecciones para un partido de nueva política y de centro que parece perder fuelle en los últimos meses. Lejos de estar hablando de los resultados, que por otro lado no fueron buenos de unas elecciones para otras, el CIS adelanta que la credibilidad del líder de Ciudadanos baja con respecto al barómetro anterior. En un partido-persona, como es por ahora, no parecen ser buenas noticias. A eso súmenle la sombra de unas terceras elecciones en las que el “voto útil” podría desbloquear un país que lleva más de 300 días sin Gobierno. Para terminar añadan la firma de acuerdos con las dos caras opuestas de lo que ha sido el bipartidismo en España hasta hace menos de dos años, y de cuyas filas han salido gran parte de los votantes de los naranjas. Y ahora que ya lo tienen todo, salgan al atril.

Mirándolo así podría parecer que Albert Rivera defendía hoy una postura muy difícil, a la que, sin embargo, le ha dado la vuelta. Nada más empezar su discurso veíamos a un orador más tranquilo de lo que parecía estar en otros debates, estableciendo en primer lugar su línea ideológica, como acostumbra a hacer. Eso le ha supuesto una doble ventaja: en primer lugar, iniciar el discurso con un mensaje que le resulta (como poco) familiar; y en segundo lugar, y casi más importante, le ha permitido desmarcarse del estilo destructivo que ha predominado durante este debate de investidura. Y es precisamente aquí donde vemos un cambio fundamental en comparación con intervenciones anteriores, tanto propias como de otros partidos.

El enfoque que toma Ciudadanos para este debate de investidura pasa por transformar presente en futuro, problemas en retos y minorías en acuerdos. Partiendo de ese punto, y de los acuerdos firmados a diestra y siniestra, Albert Rivera ha encontrado la manera de mostrar no sólo lo que a ojos de Ciudadanos se ha hecho mal y hay que cambiar, sino un camino para hacerlo. Y aquí se halla la segunda gran diferencia que ha sido además señalada en el debate: los problemas tienen que venir de la mano de soluciones, mejores o peores, que se harán realidad o no (si algún día llegamos a tener Gobierno), pero al fin y al cabo, soluciones. Algunas de ellas venían en forma de propuestas ya firmadas, que además de mostrar la capacidad de acuerdo de este partido, enseñaban el trabajo realizado en esta legislatura.

Deteniéndonos un poco más en esta última parte de la intervención, sin duda la más estratégica, vemos cómo se han abordado varios de los retos a los que hoy se enfrentaba Ciudadanos. Mostrar que el partido ha trabajado durante esta legislatura supone atacar directamente el problema de la utilidad del voto, porque aunque en principio pueda parecer que divide las fuerzas, si Ciudadanos hace buen uso de sus escaños elimina ese problema. Este no era un mensaje nuevo, sino la continuación a algo que ya fue introducido hace un par de semanas.

El otro gran punto estratégico han sido los acuerdos, pues les han permitido demostrar: que sí son un partido de centro, porque comparten medidas con derecha e izquierda; que sí están dispuestos a actuar de puente, que no de veleta; e intentar asegurar votos potenciales que se mueven peligrosamente entre los grandes partidos de la vieja política, a los que ha llamado la atención.

Pese a todo, el discurso de la formación naranja puede ser interpretado como el del portavoz del Partido Popular, no por defender sus mismas ideas (puesto que las ha criticado duramente en varios momentos del discurso), sino por ejercer un papel que no le correspondía, explicando en exceso unas medidas que debieron ser explicadas ayer, y no precisamente por un orador naranja.

No obstante, si tuviera que destacar algún fallo de esta intervención sería el manejo del tiempo. Al extenderse tanto explicando el acuerdo adoptado con los populares ha acabado sobrepasando el tiempo máximo que tenía para intervenir, tal y como señalaba la luz roja del atril, y en consecuencia ha perdido bastante contundencia en el final. Eso ha supuesto que la contestación a lo dicho por otras fuerzas políticas haya sido atolondrada y escasa en relación con el tiempo total del discurso, y sobre todo, con la cantidad de afirmaciones refutables vertidas en otras intervenciones.

Visto el rumbo del debate de investidura en su conjunto, no parece que Rajoy pueda ser investido presidente hoy, por lo que Ciudadanos y Albert Rivera tendrán que esperar para ver qué ocurre en los próximos meses. Lo que sí parece haber quedado claro es que el partido naranja está dispuesto a colaborar, no sabemos si por sus propios principios, por responsabilidad de Estado, o por miedo a lo que pueda suceder en unas terceras elecciones.