No sé si algunos de ustedes han necesitado atención médica de urgencias, me imagino que a muchos, y si no algún familiar ha precisado de dicha atención. Por suerte, o eso dicen o nos quieren hacer creer, tenemos uno de los mejores servicios de salud; y digo uno de los mejores porque es imposible decir que es el mejor, pero ni nuestro sistema de salud público ni el de cualquier país, ni público ni privado. Y les cuento. Yo he estado trabajando durante muchos años como técnico de emergencias sanitarias, conductor de ambulancias para los profanos, y de eso ya hace unos años ya que ahora se premia una titulación por encima de la experiencia y sale más económico contratar en prácticas y ya de paso recibir las bonificaciones por contratar a menores de treinta años. Pero a lo que iba, por muy perfecto que se quiera realizar los servicios sanitarios siempre hay problemas de personal, escasez de material, temas presupuestarios y muchas más cosas. Cierto es que si llamamos al 112 o al 061 nos atenderán lo mejor posible para poder actuar ante esa urgencia o emergencia y dependiendo de la gravedad se nos dará la atención que precisemos. Sé que en los casos de avisos de urgencias por vía telefónica nuestro interlocutor nos bombardeará con muchas preguntas a las que hemos de responder por muy absurdas o innecesarias que creamos que sean. Todo es para una mejor actuación y ser más efectivos. Igualmente si nos dirigimos a un hospital por la puerta de urgencia se nos valorará después de presentar los datos del paciente, lo que se llama triaje, por el que se nos atenderá dependiendo de la gravedad de la urgencia. Más o menos sucede en los centros de salud cuando están de servicio de urgencias, ya que no es lo mismo atender un dolor de muela que una hemorragia; algo que todos deberíamos comprender pero cuando estamos de urgencias nos obcecamos e incluso la liamos, y todo porque "yo llegué primero". Y créanme que sé de lo que les hablo, que algo más de once años da para contar mucho. En estos tres casos siempre hay personal cualificado, cada uno con su grado, para poder valorar la prioridad de la atención sanitaria. ¿Y si vamos al nuestro centro de salud en horario normal para que nos atiendan de urgencias? ¿Quién me atiende, quién me valora? ¿Hay un médico de urgencia y está solamente para atender las urgencias? Pues verán ustedes, normalmente no hay quien te valore, sino que será un administrativo o un celador quien te dé cita para que te vea el médico que se supone que está de urgencias a la vez que pasando su consulta y/o parte de la de otro médico que está de vacaciones o de baja. Así he visto a facultativos cubriendo la falta de cinco compañeros, saturándolos y provocando una merma en la atención primaria. Todo por culpa de las causas antes mencionadas. Quizás se pregunten a qué viene toda esta historia, a ello voy. ¿Qué es una urgencia, lo saben? pues es toda situación que requiera una actuación médica inmediata, lógico, ¿cierto? Entonces si uno cree, digamos por ejemplo, que su hijo necesita atención médica inmediata porque tiene una insuficiencia respiratoria habría que atenderlo de urgencias en el centro sanitario más cercano y no que cuando llegas al centro de salud para que te atienda el médico que está de urgencia ese administrativo te dé cita entremetiéndote con los pacientes que ya tiene con cita previa. Imagínense, el cabreo debería ser grandísimo, que uno llegue, pongamos a las cuatro de la tarde, más o menos, y que te digan que el médico de urgencia te verá a la hora y pico mientras que uno ve que a su hijo le cuesta respirar. Lo lógico sería presentar una hoja de reclamaciones tras la asistencia al paciente, al menos es lo que hacen algunos. ¿Creen que van a solucionar algo, en serio? Pues con la Iglesia hemos topado, querido Sancho. Acabamos de entrar en el mundo burocrático de la salud pública, en la que se disculparán por lo ocurrido, te dirán que tu valoración de una urgencia no es válida y que no abuses del servicio de urgencias; pero lo más asombroso es que para lavarse las manos usarán cualquier historia. ¿Se acuerdan de la definición de urgencia? pues te pueden decir que según la Organización Mundial de la Salud una urgencia se define como "la patología cuya evolución es lenta y no necesariamente mortal, pero que deberá ser atendida en un plazo inferior a seis horas" y así lo he leído de la respuesta a una reclamación interpuesta por una madre que acudió con su hijo asfixiándose a un centro de salud más o menos a la hora que les indiqué anteriormente, que menos mal que no era tan grave. ¿Y qué sucede si se niegan a atender esa urgencia por la triste razón de que no es tu centro de salud de referencia? Pues están obligados a atenderte, es lo normal dirán moviendo la cabeza, ¿cierto? Pues les puedo decir que hay algún que otro facultativo que te salta con la negativa de atender una urgencia por esa vil razón. Y sé de lo que les hablo por haberlo sufrido en mis propias carnes con una reacción alérgica de mi hijo. Vergonzoso. Y todo porque no hay suficiente personal y menos presupuesto aun para hacer las cosas bien, pero para pagar pluses de productividad siempre hay, pluses que lo que hacen es que la calidad baje. Eso también se lo aseguro, más que nada porque lo he visto con mis propios ojos. Pero todo este problema tiene dos caras, ¿ciertamente creen que todo es culpa del servicio de salud? Pues el que diga que sí se está equivocando y bastante. Y yo les saco de su error. En la carta-respuesta mandada como réplica de la susodicha reclamación se recalca que la percepción subjetiva del paciente o del familiar no es válida para exigir una atención prioritaria, que es que hay algunos que se sienten morir porque se les ha escapado una ventosidad y tienen las tripas revueltas. Igualmente se le recuerda que hay que darle un uso responsable a los servicios sanitarios. Sí, ya sé que no somos médicos o enfermeros y que ni mucho tenemos conocimientos sanitarios para valorar la gravedad de los males que nos aquejan, pero no se puede ir a urgencias (y todo lo que les voy a relatar es totalmente cierto) porque si pido cita pierdo un día de trabajo, porque es que me pica un ojo y pasaba cerca, porque he estornudado y puede que tenga una gripe, o que venga la ambulancia para trasladar a mi hijo, padre, hermano, vecino, que no vaya a vomitar y me manche el coche, que si eso ya voy yo con mi coche detrás de la ambulancia para volverme pronto, o para a ver cómo está el centro de salud de urgencias por la noche, que si hay mucha gente vamos a casa y guardamos la compra y ya venimos más tarde, o el chaval borracho como una cuba al que hay que pincharle algo para que sus padres no lo vean tan bebido, o el mismo chaval con cagaleras de lo que bebió la noche anterior con su madre jurando y perjurando que su hijo no ha bebido nunca, que ha de ser por culpa de algo que cenó en la calle, pero señora, que la habitación apesta a alcohol de quemar, por Dios bendito. ¿Creen ustedes que eso son urgencias? Eso es un abuso del servicio de salud pública, que yo he tenido que callar más de una boca de los que se quejaban porque llegaba una urgencia de las de verdad y era necesaria una pronta atención. ¿De verdad creen ustedes que hay que explicar todas estas cosas? No sé, hablemos de los que se quejan porque unos agentes de la policía nacional vienen con un detenido para que se le asista y entra primero, anda que no hay tontos que se quejan en esta situación. ¿Pero de verdad quieres tener a un delincuente sentado en la sala de espera para que en un descuido coja a tu hijo por el cuello y lo use como rehén para fugarse? Que sí, que suena a peli cutre de serie B, pero yo no me jugaría la vida de mis hijos porque yo he llegado mucho antes para que el médico de turno me mire una reacción cutánea que tengo justo en la liguilla del tanga, bóxer, slips o lo que cada uno gaste. Seamos más cívicos, no abusemos de los servicios de urgencias y mucho menos de las ambulancias o de los equipos médicos del 061 y los DCCU, que por una exageración o una falsa urgencia les están quitando la atención a alguien que realmente lo necesita. Empecemos dando el primer paso para que todo funcione mejor. Ah, y que no se me olvide, por mucho que se lo crean, no siempre se tiene la razón y que además de nuestros derechos también tenemos nuestras obligaciones. Y que tampoco se me olvide agradecer a todo el personal de urgencias toda la labor que realizan por nuestra salud, que son grandes personas y valen un Potosí.

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