Mi vieja amiga la ira

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Esta semana la he tenido tan movida que me apetece escribir algo sincero de verdad. Y para mi, visto que me meto con todo lo que se mueve, eso significa meterme conmigo mismo. Voy a destrozarme un poquito con permiso (y sin él).

Mi mayor enemigo es la ira. Soy uno de esos tipos iracundos, de los que arrancan y parecen perros rabiosos. Dicen que lo saque de mi padre o, más bien, de mi abuelo materno. Cuando ni habia nacido por lo visto chocaron pecho en alguna ocasión sin claro ganador. Yo creo que soy una fusión bañada en rock y siglo XXI, y no es que me guste mucho la verdad.

Cuidado que con lo de iracundo no quiero decir violento. Una persona violenta es propensa a buscar bulla porque le divierte por así decirlo, alguien iracundo es una persona que al pulsar la tecla justa se convierte en un tren descarrilando. Al menos a mi me gusta poner la línea ahí. Lo llamo la “Ley del Pisotón”: camina a tu rollo por la calle sin molestar a nadie pero si te pisan, revientales el pie cuando se lo devuelvas si no quieres que lo vuelvan a hacer. Si un amigo bebido me monta un pollo de los gordos un viernes noche no pasa nada, el me ha aguantado miles más seguro. Pero si un tío me salta en media calle yendo para mi casa para dejarme limpito se ha metido en el puto infierno el imbécil.

La frase de “estar ciego de ira” es una puta verdad. En serio, que no ves una mierda. No te acuerdas de nada al rato, la adrenalina se te dispara y es como un sueño que pasa rápido pero intenso. Ni sabes que das, ni que recibes. No te duele nada hasta el día siguiente, y respiras como si no quedara aire en toda la manzana.

Aunque sinceramente, no me gustaría una vida diferente. Las personas que desean ser otro no son nada. En el fondo me encanta mi ira. No te imaginas lo tranquilo que voy por la calle. No por lo que piensen de mi, si no porque se que la tengo a ella si me ponen contra las cuerdas de verdad. Hace tiempo que aprendí hacia dónde dirigirla. Estamos espalda contra espalda contra el resto del mundo tramposo que nos ha tocado. Somos como francotiradores, pero también sabemos ser un lanzallamas. Prefiero vivir pidiendo perdón a vivir mirando siempre al suelo. Y sé que he perdido mucho, pero al menos sigo de pie y entero.

Siempre digo que mi madre me crió con Jarabe. Pau ánimo tío, tú puedes con lo que te pongan por delante. Es una mierda, se que es la vida pero sigue siendo una mierda. Mi madre siempre fue de El Lado Oscuro, pero yo tengo otra favorita.