Volveré a Córdoba, tarde o temprano

Tras un fin de semana en Córdoba, ya estoy pensando en cuando volver.

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Homenaje a Córdoba en la Puerta del Rincón.

El año que viene volveré a encontrarme con Córdoba, ciudad de maravillas sencillas. Para ver, entre otras, la Puerta del Rincón, la puerta más íntima del mundo. Allí, una mujer de bronce riega con agua de hojalata macetas azules. Lleva la tira de la camisetilla bajada, tiene el pecho incipiente y flores en su moño bajo. La solitaria imagen de una estatua encontrada sin querer, que está como quien no quiere la cosa. Es sólo un ejemplo de congelación.

Volveré a Córdoba, tarde o temprano

Volveré. Y en el mismo sitio, junto al templo romano, volveré a comerme aquel flamenquín. Pediré el mismo mediesito cuya “s” todavía no alcanzo a pronunciar. Es una “s” despegada del paladar, casi un silbido. Luego, seguiré adelante en busca de un salmorejo y, aunque esto es una probabilidad que depende de que vaya con alguien del norte de Despeñaperros, volveré a presumir de gastronomía andaluza.

Veré pasar a la gente. Por aquel entonces llevaré dos años en Madrid. Dos años en Madrid me harán pensar que los 28’9 km/s a los que gira la tierra podrían hacerse más efectivos con un cambio en las políticas públicas del Ayuntamiento. Y me verán andando, por primera vez tranquilo, después de mucho tiempo. Por mi parte, veré pasar a quien se cruce como si fuera a cámara lenta.

Recordaré que en aquel río, partido en dos por un puente, maté una vez a un personaje y luego le hice renacer. La gran mayoría de mis lectores no pilló la metáfora. El fallo, por supuesto, es mío. Volveré a revivirla si es necesario, aunque espero que no le haga falta y se haya zafado de sus problemas. A ese respecto, volverán a apasionarme el azul con el que algunas casas retocan su antigüedad y el color albero de las murallas. Quizás vuelva a quejarme de la falta de memoria, tan común en Andalucía. Aunque lo cierto es que no sé si dentro de un año habré discernido si el problema es la falta de memoria o las pocas ganas de memorizar. De momento, creo que va por días.

El cielo estará despejado. Llevaré mi camisa blanca para mis amigos me reconozcan. Diré mi última palabra sobre la esperanza en el tren de ida, que será muy similar al de vuelta, el cual cogeré somnoliento. Antes de intentar dormirme, pensaré en cuando empezar el escrito semipoético que Córdoba volverá a inspirarme. Parece que Dilema ya tiene entre ceja y ceja la tercera edición de UCOmun, espero llegar antes.

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Fernando Camacho, Politólogo | Columnista en @AndaluciaAlDia y @Secretolivo. Poeta y escritor de relatos y novela.