Wilson Homely: Historia de una absolución mediática

Wilson Homely fue declarado no culpable del caso Mary C. Brannagh, que duró todo el año 1997.

414
Mary C. Brannagh desapareció en Nueva York en 1997.

El 14 de abril de 1997, Wilson Homely, 56 años, propietario del grupo televisivo más importante de Estados Unidos, se convirtió en el principal sospechoso del secuestro y asesinato de Mary C. Brannagh, de 12 años. Los autos policiales del día nos remiten a la hora de la cena de un día cualquiera. Mary C. Brannagh llegaba de casa de una amiga cuando desapareció.

Wilson Homely: Historia de una absolución mediática.

Mary C. Brannagh tenía el pelo rojizo, algunas pecas, ni alta, ni baja (ascendencia irlandesa). Estudiaba en una escuela católica, era buena chica, las profesoras hablaban de ella como de una chica revoltosa, pero de buen corazón, a quien apenas hacía falta mirar mal para que dejara de hacer una minúscula diablura. El día del secuestro, una limusina de matrícula a nombre de Mr. Homely pasó a las 20:00 al lado de Mary C. Brannagh. Fue filmada por la cámara de vigilancia de un supermercado.

La Fiscal del Distrito interrogó a Mr. Homely, que se mostró tranquilo en todo momento y sufragó, a raíz de esto, parte del gasto de la búsqueda. Además, ofreció recompensas y puso a disposición de la familia todos los recursos televisivos de los que disponía. Y no eran pocos, Mr. Bannagh, padre de Mary C., apareció cinco días seguidos en programas de prime time para pedir por favor al secuestrador que apareciera.

Una pista

Dos semanas después de la última noche en la que se vio a Mary C. Brannagh, apareció un cuerpo en la orilla del Río Hudson, ya más cerca de Nueva Jersey que de la Gran Manzana. Con el cuerpo, olvidado, un pañuelo de bolsillo con las iniciales “WH”. Según el atestado policial, Mary C. Brannagh, tras la agresión, pudo ver cómo el agresor se iba y cómo se olvidaba un pañuelo junto a ella.

Mary C. Brannagh, de una inteligencia vivaz incluso en esa hora, guardó el pañuelo en su propia ropa interior. Con ello, logró mantener las pruebas en su sitio. Notándose la falta del pañuelo, el autor del crimen volvió al lugar de los hechos. Sin encontrarlo y con Mary C. Brannagh muerta, el autor la echó al río, trasladando el cadáver en su propio coche, tratando de disolver cualquier prueba.

¿Quién es “WH”?

Una vez encontrado el cadáver, reconocido este por un doloroso padre y hecho público el pañuelo y sus iniciales, la familia Brannagh fue vetada en televisión. En el prime time empezaron a cambiar la pregunta: “¿Qué hacía una niña de 12 años fuera de su casa a la hora de la cena?”; “¿Qué tipo de familia era la familia Brannagh?” Hubo incluso un titular fantasmagórico en la cadena estrella del grupo de Homely: “Mary C. Brannagh, pequeña femme fatale“.

Al día siguiente, la cadena estrella salió a la calle a hacer un reportaje sobre Mary C. “¿Qué pensaría usted de una chica guapa que no está en casa a la hora de la cena?” Varios entrevistados dijeron que en su casa había una hora de la cena y, con la ayuda de Dios, siempre se había respetado. Otros dijeron que vieron el programa el día anterior y que muchas veces las cosas no son lo que parecen. Además, a este reportaje se le sumó uno sobre todo lo que podía significar “WH”; “Literalmente, cualquier cosa”, resumió el presentador.

Wilson Homely ante el juez

El Juez Kattemburg llevó a juicio al magnate. Una legión de abogados se enfrentarían a la Fiscal del Distrito, Karen O’Hara. Lo primero que hicieron los abogados fue protestar, la Fiscal y la víctima compartían ascendencia irlandesa y la justicia ha de ser ciega, con la ayuda de Dios. El juez contestó que la familia de la fiscal llevaba 12 generaciones al otro lado del Atlántico. Ese día, los telediarios giraron en torno a esta circunstancia.

El Jurado popular se compuso de errores de la Fiscal, que cedió a la presión. Hombres blancos, de clase media alta, conservadores. Mujeres blancas, esposas de hombres de clase alta, familia numerosa en todos los casos. Los abogados del magnate llevaron a colación la envidia que podría producir en una familia de ascendencia irlandesa que no conseguía salir adelante el hecho de que un hombre pudiera ser millonario sólo con su trabajo. El sueño americano.

Las pruebas presentadas fueron, por un lado, el vídeo de la limusina y, por otro, el pañuelo. Un pañuelo de seda, muy caro, con las iniciales grabadas. Los abogados Wilson Homely recordaron: WH puede ser cualquier cosa (Welcome Home, por ejemplo) y nadie tiene derecho a decirle a nadie lo que debe comprar y lo que no. Si un ciudadano americano ahorraba y quería comprarse un pañuelo caro, es su derecho constitucional hacerlo. Es un país libre.

El veredicto

Wilson Homely fue declarado no culpable por el jurado popular. Esto se repitió hasta la saciedad en todos los programas de televisión, el caso era ya más que mediático. No se logró encontrar al asesino (o asesinos) de Mary C. Brannagh. Muy al contrario, la pequeña se convirtió en poco menos que una mártir de los desaparecidos. Wilson Homely, un buen hombre, después de todo, donó un millón de dólares a una Fundación benéfica y financió una placa en su memoria: To the loving memory of Mary C. Brannagh.

Muchos años más tarde, con Wilson Homely ya muerto y la cadena de televisión procesada por delitos fiscales, salió a la luz el informe que hemos rescatado en este diario, concluyendo la Fiscal O’Hara en su libro Lo que no se dijo del caso Brannagh (Editorial McKeltown, 2018), que la manipulación del grupo televisivo había sido la causa principal para que Wilson Homely no hubiera sido declarado culpable con pruebas tan concluyentes.

 

Se advierte a los lectores y lectoras que han llegado hasta aquí que esto es una ficción. Mary C. Brannagh no existió, ni Wilson Homely, ni la Fiscal. Ninguno de los personajes referidos. No así la manipulación mediática, tan real, tan vigente.