Y hasta que el cuerpo aguante

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Sé que con el tiempo cambiamos de gustos y aficiones. Lo que no me habían avisado era que eso también se aplicaba a la droga y los vicios en general. Porque estoy flipando con como mi generación, que se supone que se tiró a la calle a tan temprana edad, no solo no huye de ello si no que sube el nivel y pasa a consumir drogas más fuertes y caras.

Hablando en plata ya, que yo de santo tengo poco, no entiendo porque tantos veinteañeros se están metiendo cocaína (o alguna prima suya más asequible) como si no hubiera mañana. Día si día no me entero de otro chico/a con el que me criado que le está dando fuerte al asunto y te saluda por la calle como si nada hubiera cambiado, aunque más “entusiasmado” y hablador que de costumbre…

Que yo de santo como he dicho, ni el filo de las uñas. Empecé a beber y a fumar (tabaco y lo que no es tabaco) en la adolescencia, con 14 o 15 y eso. Y yo estaba en la media de mi barrio que conste. He probado de casi todo, pero en noches de esas que pasan al día siguiente a ser anécdotas de cabeza y en eso se quedan. Lo cotidiano es otra cosa, y bastante tengo con fumar. Me “quito el cable” de Matrix al final del día y ala, a dormir.

Y no es que me guste, el hábito es malo pero ninguno de mis vicios ha conseguido llevarme por la calle de la amargura. Ni reventarme la cartera. Pero lo último que de verdad quiero es liarme con otra nueva historia que me vuelva la cabeza del revés de nuevo. A mis “viejos amigos” me los veo venir pero a los nuevos no, ya se sabe.

Con veinticinco tacos que tengo me sigo queriendo poner ciego pero sin perder el control de mi mismo como hace diez años. Sobre todo por la edad, que si la lías ahora ya no te pasan ni una como cuando eras menor.

Gente maravillosa que sé que curran a base de raya, gente que cuando la ves después de un tiempo han perdido una brutalidad de peso “así como así”. Gente que sigue pisando el acelerador, que me hace cabrearme y entristecerme a la par. A esa gente les dedico Beetlebum de Blur.

Sí, Beetlebum siempre habló de drogas y adicciones. Es más, es de las mejores canciones rock que abordan el asunto. No todo era el famoso Song 2, no.