Yak 42

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Foto Europa Press

Nadie nos puede acusar de poco pacientes ni de falta de respeto por lo que vamos a decir a continuación; en todo caso, los protagonistas se han ganado a pulso los reproches y las censuras que van a recibir y que están recibiendo de una gran parte de la sociedad, de la parte concienciada de nuestra sociedad. Como se puede ver en el título, el tema que nos ocupa es el accidente del Yak 42. Y todo a raíz del dictamen del Consejo de Estado y la falta de asunción de responsabilidades por parte del Gobierno, con su Presidente, cínica contestación a un periodista, a la cabeza.

Hemos esperado pacientemente (han transcurrido ya más de 13 años y tres Gobiernos desde la muerte de los 62 españoles) y suponíamos, seguimos siendo así de crédulos, que el relevo en el Ministerio de Defensa iba a tener ribetes de valentía. Por fortuna, si bien hasta el momento no se había modificado la postura, en los últimos momentos, la Sra. Cospedal ha rectificado. No esperábamos que variara la postura del Ministerio sobre el tema, no entramos en los motivos, pero parece que la presión de los familiares de los fallecidos y el apoyo de los medios de comunicación han obrado el milagro, la Ministra ha tenido a bien reconocer los errores de su antecesor en el cargo el Sr. Trillo. Lo que no ha trascendido es si ese cambio de postura implicará el reconocimiento paralelo de derechos.

Lo triste y duro del caso es que los 62 españoles muertos en el lamentable accidente del Yak 42 eran ciudadanos españoles, servidores públicos, que estaban trabajando en una misión de paz en Afganistán, es decir, que eran representantes de España. Eran militares, funcionarios, que estaban desplazados en comisión de servicio, trabajando porque así se lo había ordenado su Gobierno. Le diremos al Sr. Rajoy lo que ya le han dicho en alguna ocasión: “una cosa es ser patriota y otra patriotero”. La patria para el Sr. Rajoy, y da la sensación que también para muchos, sólo existe cuando son ellos los que tienen los derechos. No se puede tener más cinismo que el mostrado por don Mariano Rajoy con su respuesta al periodista que le preguntó sobre el dictamen del Consejo de Estado “eso es algo ya sustanciado judicialmente”, y se quedó tan pancho. Parece que no tiene capacidad para distinguir entre la justicia y lo justo el Sr. Rajoy, y eso que es perito en leyes. ¡No cabe más cinismo y menos indignidad!

De lo que han mencionado, o sugerido, algunos medios de que se pagaba por cada vuelo 148.000 euros y que en realidad costaban 18.000 ni entramos, damos por supuesta la honradez. Hoy no toca hablar de corrupción, o de presunta corrupción, sino tan sólo, y nada menos, que de dignidad y respeto. Algo que no entienden algunos. Se trata de asumir responsabilidades, de dar la cara por los errores (queremos pensar que no ha sido nada más que un trágico error) y de pedir perdón. Tanto el Sr. Rajoy, por aquellas fechas Vicepresidente del Gobierno, como el Sr. Trillo, Ministro de Defensa, y el por entonces Presidente del Gobierno Sr. Aznar, quedarían como unos caballeros si pidieran perdón a los familiares y a la ciudadanía. Claro que si tras el error no hay nada más; porque si las sospechas filtradas por algunos periodistas son ciertas, se explicaría ese comportamiento indecente y grosero.

Los españoles exigimos que se asuma la responsabilidad por la tragedia. Es necesario poner bálsamo al dolor de los familiares de las 62 personas que no podrán abrazar nunca más a sus seres queridos. No vale, como hizo el Sr. Rajoy para que los españoles nos olvidemos de la cuestión, con quitar al Sr. Trillo de en medio y enviarlo de Embajador a Londres con el correspondiente sueldazo y los gastos pagados. Ese no es el “premio” que merecía por haber metido la pata (seguimos suponiendo que no metió la mano).

Don Mariano, ¡manda huevos! ¿O no?