Málaga cierra una Semana Santa mejor de lo esperado, pero el sector de congresos acusa la falta de AVE
Málaga ha despedido la Semana Santa de 2026 con un balance que, sin ser brillante, supera las sombrías previsiones con las que arrancó la semana. Tras 78 días sin conexión directa de alta velocidad con Madrid, el sector turístico temía un desplome histórico. Lo que encontró fue algo más parecido a una herida contenida.
La Federación Andaluza de Hostelería reconoce que la afluencia de visitantes y la actividad económica superaron las expectativas iniciales. El aeropuerto de Málaga-Costa del Sol operó a pleno rendimiento durante toda la semana, con cerca de 6.000 vuelos programados, la mayoría procedentes del extranjero. Ese flujo internacional actuó como colchón frente a la caída del turismo nacional, que es quien mayoritariamente usaba el tren.
El turista que llegó gastó más. El consejero de Turismo de la Junta, Arturo Bernal, destacó un gasto medio superior a los 90-95 euros por persona y día, con estancias más largas y un perfil de visitante de mayor poder adquisitivo. La calidad, en parte, compensó la cantidad.
Sin embargo, el sector de congresos y reuniones de negocios registró una caída del 20% en la llegada de visitantes, el segmento más sensible a las dificultades de desplazamiento. Un profesional que viaja a una convocatoria tiene agenda fija y no improvisa alternativas de transporte; ese perfil fue el que más se perdió.
Las previsiones más pesimistas hablaban de hasta 1.300 millones de euros en pérdidas acumuladas durante el primer trimestre. La realidad, según el sector, fue menos catastrófica, aunque los datos definitivos aún no están disponibles. Lo que sí está claro es que Málaga superó la prueba gracias al turismo extranjero, y que la desconexión ferroviaria sigue siendo una vulnerabilidad estructural que ningún vuelo barato puede resolver del todo.