El Pabellón de la Navegación de Sevilla cierra el 21 de junio mientras la Junta decide qué hacer con él
El Pabellón de la Navegación de la Cartuja echará el cierre el próximo 21 de junio. Ese día vence el contrato que Egpasa, la entidad gestora dependiente de la Junta de Andalucía, tiene adjudicado a la empresa navarra Sedena, y no hay ni renovación ni nueva licitación en marcha. El cierre es temporal, pero el futuro del espacio está abierto.
Dos datos sostienen la decisión de parar. En 2025 el pabellón recibió apenas 24.000 visitas, la mayoría estudiantes en excursión escolar, una cifra muy por debajo de la del Caixaforum, situado a pocos metros y de gestión privada. El segundo es económico: el espacio genera un déficit anual de 1,2 millones de euros a las arcas autonómicas. A esto se añade que los contenidos audiovisuales llevan más de 14 años sin actualizarse y que la Junta tiene planes de recuperar como espacio expositivo el Pabellón del Siglo XV, también en la Cartuja.
Durante el parón de verano, Egpasa estudiará dos caminos posibles. El primero es continuar con el Pabellón de la Navegación tal y como se conoce, actualizando contenidos o modificando el modelo de gestión. El segundo es trasladar toda la colección expositiva a otra ubicación y darle un uso cultural diferente al edificio. Desde la Consejería de Hacienda subrayan que hay dos líneas que no se van a cruzar: el material expuesto sobre navegación no se perderá y el pabellón seguirá siendo un equipamiento cultural, descartando expresamente cualquier uso como hotel u otros fines no culturales.
El edificio, diseñado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra para la Exposición Universal de 1992, fue uno de los espacios más visitados de aquella muestra. Tras casi dos décadas cerrado y sin uso, la Junta invirtió en su recuperación y lo reabrió en 2012 como gran espacio expositivo con muestra permanente, exposiciones temporales, actividades escolares y una torre mirador sobre el río que se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la Cartuja. El edificio está catalogado como patrimonio histórico desde 2007, por lo que su estructura no corre ningún riesgo independientemente de la decisión que se tome.